Aprende del 2013, planifica el 2014

aprende 2013¿Qué ha supuesto para ti el año 2013? ¿Has conseguido tus objetivos? ¿No me digas que no tenías unos objetivos claros y definidos?

El cambio de año es una oportunidad para cerrar un ciclo y abrir uno nuevo. A menudo realizamos declaraciones de intenciones y buenos propósitos para el ciclo que comienza y nos olvidamos de algo mucho más importante: de analizar y cerrar el ciclo que termina.

Te animo a que dediques un tiempo a realizar un balance del año que has cerrado. Analiza cómo has vivido este 2013, cómo te has complicado la vida y cómo has disfrutado de tu tiempo. Analiza cómo has vivido este año y aprende… Aprende…

Que pase un año más no sirve de nada si no aprendes de las experiencias que has tenido. A menudo utilizamos un mecanismo de defensa que consiste en proyectar en otras personas o en circunstancias ajenas a nosotros la causa, origen o responsabilidad de lo que nos ocurre.

Este mecanismo de defensa nos permite vivir más tranquilos y felices. Pero solo aparentemente. En realidad, no nos permite aprender de lo que nos ocurre. Si todo lo que te pasa es culpa de otros, es por mala suerte o no depende de nosotros; la vida es más fácil… No tenemos responsabilidades, adoptamos un papel pasivo o victimista y esperamos que la vida se solucione gracias a un golpe de suerte o por acción de la fortuna. Continuar leyendo «Aprende del 2013, planifica el 2014»

No te creas todo lo que te cuentan

no creasNo te creas todo lo que te digan. Hay personas que hablan por hablar. Son fáciles de reconocer. Suelen ser personas impulsivas que carecen de un filtro entre su proceso de pensamiento y sus verbalizaciones. Todo lo que les pasa por la cabeza viaja directamente hasta sus cuerdas vocales, sin pasar por el tamiz social, sin pensar, sin valorar la adecuación de su contenido.

Pero también hay personas que hablan con una intención. En determinadas ocasiones podemos observar unas nobles intenciones; pero no olvides que también hay personas malintencionadas e incluso personas con intenciones tóxicas camufladas bajo una falsa amistad, altruismo o buenas intenciones. De hecho te animo a que aprendas a contextualizar los mensajes que recibes teniendo en cuenta a la persona que lo dice y la motivación que tiene para decirlo.

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Mandela, Obama y los lazos que unen el espíritu humano

mandelaEn ocasiones me sorprendo a mi mismo fantaseando o imaginando una escena con todo lujo de detalles, como si la estuviera viviendo en realidad. Hoy, mientras preparaba una charla sobre liderazgo, me ha sorprendido una de estas escenas. En mi particular homenaje a Mandela, me estaba documentando e inspirando en algunos de los discursos pronunciados durante su funeral para usarlos en la ponencia.

Después de leer el discurso de Obama la imaginación ha tomado el control de mi mente y me he visto sentado junto al presidente Obama en el vuelo de retorno a Washington. De hecho, como imagen onírica que se trataba, no puedo discernir si estaba sentado a su lado como un observador invisible o si estaba dentro de su mente. En cualquier caso tenía la capacidad de poder ver y oír lo que pensaba el presidente.

En mi imagen podía ver a Obama recostado en su asiento, con la cabeza apoyada en su mano derecha, ligeramente inclinada y lo ojos cerrados. No dormía, reflexionaba. La cabeza de Obama estaba repleta de palabras e imágenes. El funeral le había provocado un torrente de emociones, pensamientos y reflexiones que intentaba analizar.

Ubuntu. El sentimiento que nos invade cuando nos sentimos unidos a otra u otras personas; cuando sentimos los lazos que unen el espíritu humano. Ubuntu. Resonaba en su mente, una y otra vez. El líder capaz de sentir el Ubuntu de las personas que le rodean, será el líder capaz de liderar el cambio. Mandela fue capaz de sentir lo mismo que las personas a las que lideraba, fue capaz de percibir sus necesidades, involucrarlas en un objetivo y hacerlas protagonistas del cambio. Continuar leyendo «Mandela, Obama y los lazos que unen el espíritu humano»

Pobreza energética, pobreza de espíritu

pobrezaHe estado unos días sin calefacción debido a una avería en el depósito de gas. Durante estos cinco días, la casa ha estado entre 10 y 15 grados. Durante estos cinco días he podido sentir cada día, varias veces al día, el frío y sus consecuencias. El frío me ha obstaculizado seguir con mi rutina habitual, me ha dificultado trabajar y me ha impedido descansar. Como consecuencia he estado de más mal humor, más intolerante, más agobiado, menos creativo, menos receptivo y menos sociable.

Durante una semana he vivido por debajo del umbral de pobreza energética. He experimentado lo mismo que están viviendo miles de personas, muchos de ellos niños, ancianos o personas enfermas. Al igual que ellos, cada noche me encontraba una cama helada, por la mañana tenía que cambiarme de ropa corriendo, tenía que calentarme las manos para poder seguir tecleando, nunca llevaba menos de cuatro capas de ropa y tenía que ocultar mi tristeza, rabia e impotencia cuando los niños se quejaban del frío.

En todas y cada una de estas situaciones no podía evitar pensar en las personas que no pueden pagar la calefacción, en las personas que sufren de pobreza energética. Ahora que ya se ha solucionado la avería, sigo sin poder evitar pensar en todas aquellas personas para las que el frío no terminará hasta bien entrada la primavera. Cada noche, al entrar en una cama confortable y cálida, no puedo evitar pensar en las personas que seguirán pasando frío. Y me cuesta conciliar el sueño. Continuar leyendo «Pobreza energética, pobreza de espíritu»

La ley Botella

botellaMientras preparo una charla sobre gestión del riesgo intento buscar ejemplos actuales que ilustren las consecuencias de asumir un riesgo innecesario. Al analizar los motivos por los que nos equivocamos me doy cuenta de que en muchas ocasiones sobrevaloramos nuestras propias capacidades. El exceso de confianza provoca que nos precipitemos asumiendo riesgos evitables y que realicemos análisis parciales, incompletos, poco fiables y de escasa validez.

En otras ocasiones erramos infravalorando la probabilidad de ocurrencia de los riesgos temidos. En definitiva lo que estamos haciendo es distorsionar la realidad adaptándola a nuestros deseos y objetivos.

Si repasamos la actualidad encontraremos numerosos ejemplos que confirman lo que las teorías psicológicas nos proponen, como en los casos de corrupción destapados últimamente o en el proceder de la banca en lo referente a gestión de préstamos y preferentes.

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La mejor decisión de Wert

wertLeo un titular que anuncia la dimisión del ministro Wert. Parece ser que no puede soportar más la presión a la que se ve sometido. Al indagar más sobre el tema veo que se trata de una noticia falsa y después de superar la decepción inicial me empiezan a invadir multitud de preguntas. ¿Podría dimitir el Sr. Wert? ¿Sería una buena decisión? ¿Cómo debe tomar las decisiones el Sr. Wert? El Sr. Wert goza de una fama que le precede en tanto a la toma de decisiones. Aparentemente se precipita, se desdice y le corrigen desde Europa. Pero me cuesta creer que el ministro de Educación, Cultura y Deporte no sepa tomar decisiones. Es más, estoy convencido de que se ha entrenado específicamente para ello. De hecho, si ha llegado a ser ministro ha sido, en gran medida, por las decisiones que ha ido tomando a lo largo de su vida profesional.

Cada día tomamos miles de decisiones, así que quizás les interese conocer el siguiente protocolo para tomar decisiones eficaces. Permítanme que en primer lugar les explique el procedimiento con el objetivo de hablar el mismo idioma en el momento de analizar las decisiones del Sr. Wert. El punto de partida para poder tomar una buena decisión es un exquisito y detallado análisis del contexto que enmarca la decisión, con el objetivo de obtener información válida y fiable que guíe el resto del proceso. Lógicamente, cuanta mayor responsabilidad, o mayor sea el impacto de las consecuencias de una decisión, más debemos invertir en analizar el contexto. Continuar leyendo «La mejor decisión de Wert»

Que no sufra Bárcenas

que no sufra Barcenas

Leo con tristeza unas declaraciones sobre los perjuicios que está sufriendo Luis Bárcenas a nivel personal, familiar, profesional, social y psicológico. No he podido evitar sentir compasión. Al fin y al cabo mi trabajo consiste, en gran medida, en aliviar el sufrimiento. Créanme cuando afirmo que conozco muy bien el sufrimiento humano y sus consecuencias. A lo largo del día veo a muchas personas que están sufriendo. Algunas las conozco, otras muchas no. Las veo en el metro, por la calle, en la panadería, esperando en el colegio para recoger a sus hijos…

Resulta muy fácil identificar a las personas que están sufriendo. Se puede ver en su caminar lento y arrastrado, en sus hombros caídos, en su aspecto dejado, en su pelo sin arreglar, en su barba sin afeitar, en sus ojos tristes y cansados, en el gesto torcido de su boca o en las arrugas de su frente.

Seguro que tú también puedes reconocer a una persona que está sufriendo, es más, estamos programados para poderlas identificar y para que despierten nuestro instinto más compasivo. Incluso es posible que tú seas una persona que está sufriendo ahora mismo por la situación económica y social en la que nos encontramos.

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