Pobreza energética, pobreza de espíritu

pobrezaHe estado unos días sin calefacción debido a una avería en el depósito de gas. Durante estos cinco días, la casa ha estado entre 10 y 15 grados. Durante estos cinco días he podido sentir cada día, varias veces al día, el frío y sus consecuencias. El frío me ha obstaculizado seguir con mi rutina habitual, me ha dificultado trabajar y me ha impedido descansar. Como consecuencia he estado de más mal humor, más intolerante, más agobiado, menos creativo, menos receptivo y menos sociable.

Durante una semana he vivido por debajo del umbral de pobreza energética. He experimentado lo mismo que están viviendo miles de personas, muchos de ellos niños, ancianos o personas enfermas. Al igual que ellos, cada noche me encontraba una cama helada, por la mañana tenía que cambiarme de ropa corriendo, tenía que calentarme las manos para poder seguir tecleando, nunca llevaba menos de cuatro capas de ropa y tenía que ocultar mi tristeza, rabia e impotencia cuando los niños se quejaban del frío.

En todas y cada una de estas situaciones no podía evitar pensar en las personas que no pueden pagar la calefacción, en las personas que sufren de pobreza energética. Ahora que ya se ha solucionado la avería, sigo sin poder evitar pensar en todas aquellas personas para las que el frío no terminará hasta bien entrada la primavera. Cada noche, al entrar en una cama confortable y cálida, no puedo evitar pensar en las personas que seguirán pasando frío. Y me cuesta conciliar el sueño. Continuar leyendo «Pobreza energética, pobreza de espíritu»