Hasta el moño de los deberes

105. hasta el moño de los deberesNunca he creído en los deberes, sean escolares profesionales. Nunca le he encontrado el sentido a tener que llevarte trabajo a casa.

Imagínate que tu hijo llega a casa sin deberes. Quizás, después de descansar un poco, podría ponerse a leer, o a investigar en Internet sobre algunos de los temas que ha tratado en clase, o incluso a tocar algún instrumento.

Quizás, si tu hijo no tuviera deberes, podría complementar su formación con alguna práctica deportiva que le ayude a que su cuerpo crezca tonificado, con alguna práctica plástica que estimule su creatividad o con alguna práctica artística que desarrolle su sentido musical. Continuar leyendo «Hasta el moño de los deberes»

Profesores bajo control

Controlamprofesores bajo controlos todo lo que es peligroso, o al menos eso es lo que pretendemos. Los pilotos de avión pasan controles psicológicos y físicos frecuentemente, los policías y militares también. Controlamos a los bomberos con pruebas exigentes. Controlamos a cargos directivos que tienen poder y a obreros que trabajan con materias peligrosas.

Controlamos a los deportistas para que no hagan trampas. Controlamos a empresas y entidades financieras. Controlamos lo que comemos y lo que respiramos, dónde vivimos y qué hacemos con los residuos.

Tenemos una cierta tendencia a controlar el peligro, pero solo controlamos el peligro evidente. La capacidad de influencia de un profesor es absolutamente increíble, por lo que el peligro que supone es terrible, cada día durante muchas horas a solas con los niños. Antes de entrar en detalles quiero expresar mi reconocimiento más sincero a todos los buenos y responsables profesores que ejercen su trabajo con vocación y respeto. Continuar leyendo «Profesores bajo control»

Bullying

bullyingEl sufrimiento humano me desespera -es lo que te pasa cuando tienes un ‘overbooking’ de neuronas espejo- pero cuando el que sufre es un niño, tengo un acceso de ira que nace en lo más profundo de mi alma. El ‘bullying‘ no es un compendio de mala suerte, ni una casualidad, ni algo circunstancial. El ‘bullying‘ es un fenómeno que ocurre por obra y desgracia de varios agentes, de manera repetida, durante un periodo de tiempo. Vamos por partes.

El primer agente implicado es el profesor. El profesor es el responsable de lo que ocurre en el colegio durante todo el tiempo que los alumnos están dentro. Esta responsabilidad no es apta para cualquiera. El maestro, el buen maestro, ama a sus pupilos, los cuida, los guía, los educa y todo ello lo hace sin olvidar que son pequeños y sensibles individuos insertados en un grupo en cualquier momento de los que están en el colegio. Continuar leyendo «Bullying»

Homenaje a los maestros

44. homenaje a los maestrosDebo admitir que mi idea inicial era la de crear un decálogo para reconocer a un buen maestro; pero que he decidido transformarlo en mi más sincero homenaje a la figura del maestro.

Un maestro es un compendio de virtudes. Un maestro es una persona valiente, que acepta el reto desde la humildad, sabiendo que lo realmente importante es que su alumno aprenda las competencias, conocimientos y habilidades necesarias para poder vivir libremente y en paz.

Un maestro es honesto consigo mismo y sabe que es más importante aprender que enseñar. Un maestro aprende más que enseña; se forma, lee y estudia para poder ofrecer conocimientos fiables y válidos a sus alumnos.

Un maestro es una fuente de inspiración sin fin; inspiración que nace de su ilusión, de su vocación, de su talento, de su amabilidad y de su amor por su profesión. Si profesión, porque un maestro no va a trabajar, un maestro va a disfrutar. Cuando un maestro enseña entra en un estado trance en el que canaliza su máxima atención y todos sus recursos para que sus alumnos aprendan. Cuando un maestro entra en el aula se concentra en sus alumnos, en nada más que en sus alumnos, en entenderlos y en ayudarlos.

No se puede ser un buen maestro si no se es capaz de amar. El maestro ama a su profesión, ama a sus alumnos y ama a las personas que han confiado en él para que eduque a sus hijos; y es éste amor, lo que hace que su trabajo se convierta en arte. No podremos amar si no somos sensibles, si no tenemos un alma compasiva y sin un espíritu receptivo y humilde.

Un maestro es consciente de la responsabilidad que tiene sobre sus alumnos. Un maestro sabe que cada pequeño gesto es observado por todos y cada uno de sus alumnos y asume esta responsabilidad con grado, siendo consciente de que es un modelo para sus alumnos.

A lo largo de mi vida he disfrutado de maestros que entendían la diversidad, la respetaban y la atendían. Cada alumno tiene un ritmo diferente, unas virtudes diferentes y una manera de aprender diferente. El maestro es capaz de reconocerlas y darles la respuesta que están esperando para que todos puedan florecer.

Un maestro puede ver las necesidades de sus alumnos y es capaz de transformar una alma desorientada en un torrente de fuerza y energía. A menudo, muy a menudo, tan solo necesitamos que nos miren, que nos lean, que nos entiendan y que nos den una dirección a seguir. No la dirección que más le conviene al maestro, o a unos padres… sino la dirección que más nos conviene a nosotros, en función de nuestras necesidades y virtudes.

Me gustaría reconocer el mérito de aquellos maestros capaces de estimular la curiosidad y el amor por el aprendizaje de sus alumnos. Citando a Horace Mann, el maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender, está tratando de forjar un hierro frío.

A lo largo de mi vida, en la escuela, en el instituto o en la universidad, he tenido muchos profesores y algunos maestros. Los maestros están enfocados en sus alumnos, los profesores están enfocados en ellos mismos. Para un maestro lo más importante es su alumno y el proceso de enseñanza y aprendizaje. Para un profesor lo más importante es su figura y su necesidad de reconocimiento.

Animo a que los profesores se conviertan en maestros. Les animo a que hagan un ejercicio de autocrítica y a que miren a su alrededor, a que busquen a los maestros que tengan cerca y que les pidan con humildad que les ayuden a ser como ellos.

¿Qué esperabas?

que esperabasMientras tomo un café no puedo evitar escuchar furtivamente una conversación en la mesa de al lado sobre un video en el que una adolescente propina una paliza a otra joven. Aparento estar concentrado leyendo el diario, pero en realidad estoy absorbido completamente por el fascinante debate surgido a partir de la noticia.

‘Debe ser una chica de una familia desestructurada’, dice una de las interlocutoras. Es posible, pienso yo intentando no participar de la conversación; de hecho suele haber una aparente correlación entre adolescentes conflictivos y familias desestructuradas. Digo aparente porque en mi opinión, la correlación se da entre adolescentes conflictivos y el abandono, el maltrato, el chantaje emocional, la presión, la manipulación o el estrés que sufren independientemente de que procedan de una familia desestructurada, estructurada o aparentemente estructurada.

‘Yo espero que la mía no me salga así’. Mi atención vuelve de nuevo a la conversación. Ciertamente la mayoría de adolescentes no son como son por casualidad o por caprichos del azar, sino que la influencia que reciben de los padres siempre es determinante. ¿Qué modelo tienen en casa? ¿Tienen a unos padres que les escuchan? ¿Tienen a unos padres con un estilo de relación respetuoso? ¿Tienen a unos padres que ignoran las necesidades afectivas de sus hijos? ¿Ven a unos padres resentidos con el mundo? Continuar leyendo «¿Qué esperabas?»