Los objetivos suponen un esfuerzo, nunca sufrimiento. A menudo confundimos esfuerzo con sufrimiento. Parece que si no sufrimos cuando vamos a correr no hemos hecho nada. A veces nos castigamos sufriendo sin sentido, como una especie de penitencia que nos redime y nos relaja aparentemente. Otras veces creemos que lo que no duele no es bueno… ¡Pues no! No sufras… No confundas el sufrimiento con el esfuerzo…

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